| |
.
Poesía y prosa
Siempre
ha sido dificultoso ponerse a trazar la frontera de dos
conceptos contiguos; pero no es tan difícil ponerse de acuerdo
con lo que es la
poesía
y lo que es la prosa poética. En cuanto a estos dos conceptos no
existe un claro acuerdo entre muchos de los que tendrían que saber diferenciar
claramente estas dos bellas artes literarias. Se podría decir que "no toman
partido".
Cuando queremos escribir la Poesía sometiéndonos al dimensionado
armonioso de sus versos, al ritmo cuidado de sus rimas, y a agrupar los versos
en estrofas, siempre será mucho más dificultoso que el plasmar los mismos
pensamientos bajo el estilo mucho más libre de la prosa poética. Y a veces —no
hay que dudarlo— algunas prosas poéticas podrán superar en calidad a algunas
poesías.
La rima y la medida de los versos son la trama y la urdimbre para
elaborar el tejido de toda poesía. Si al verso le damos un dimensionado
caprichoso, que no guarde relación con sus hermanos, y le privamos del ritmo y
la sonoridad de la rima, el resultado nunca podrá ser llamado
poesía.
Podemos escribir prosa
poética haciendo cada renglón de un lado al otro de la escritura, pero no
podemos hacer lo mismo con la poesía auténtica ya que el renglón de su escritura
ha de coincidir con el dimensionado del verso, para indicar el sitio donde se
produce la sonoridad y el ritmo en su lectura.
.
Identificación del verso
Denominamos
verso a la palabra o conjunto de palabras sujetas a determinada medida y
a una cadencia en cierto modo musical. De forma sencilla podemos decir
que el verso es cada una de las líneas en las que se divide una poesía.
Es evidente que el
verso en la poesía auténtica está sujeto a una serie de normas que
deben cumplirse para que éste sea considerado como correcto. A grandes
rasgos el número de sílabas y la ubicación del acento en en la última
palabra se consideran los pilares fundamentales respecto a si
mismo. Respecto a los demás, la rima, nexo de unión, constituye el
último conjunto de normas.
Una poesía
generalmente está dividida en estrofas y ésta está a su vez está formada
por un conjunto de versos.
Veamos un
ejemplo:

Te dejaré de amar en primavera
cuando tu flor me mienta con su aroma.
Abril vendrá y un vuelo de paloma
traerá hasta mí tu sed de sementera.
--Te dejaré de amar en primavera--
es el primer verso de una estrofa de cuatro versos.
|
Cada verso, en este caso, está formado por 11 sílabas
poéticas y el acento (no la tilde) en la última palabra de cada uno de
ellos recae en la penúltima sílaba. A su vez, las terminaciones de
los versos uno y cuatro son idénticas (era), y también coinciden las de
los versos interiores dos y tres (oma)
El conteo de sílabas y la posición del acento de la
última palabra dan lugar a la métrica o
medida de los versos, las terminaciones coincidentes dan lugar a la
rima. Ambos conceptos serán tratados
ampliamente en otros apartados
Debe quedar claro que lo expuesto es sólo un ejemplo
y que existen estrofas de más o menos versos,
versos, con más o menos sílabas y otros tipos de rima diferentes que
pueden coincidir o no con el ejemplo.
.
Los acentos
Hemos
comentado en el apartado anterior que la posición del acento en la
última palabra del verso es importante ya que como norma
todos los versos han de ir acentuados
obligatoriamente en la penúltima sílaba.
¿Quiere decir esto que no son válidos los
versos que no cumplen esta norma?.
No, cualquier palabra,
independientemente de la posición de su acento, puede estar al
final de un verso.
Para explicar correctamente esta regla debemos
conocer las normas generales de acentuación:
Atendiendo a la posición del acento en la
palabra, ésta puede clasificarse en:
| |
 |
Aguda. Cuando llevan acento en la
última sílaba. Las palabras agudas
siempre llevarán el acento ortográfico cuando éstas terminen
en "n", "s" o vocal (jardín, compás, corazón). si
no cumplen esta regla no llevarán acento ortográfico (feliz,
pedernal, consumir). Los monosílabos, son palabras agudas
(mar, ser, ya, tu) aunque sus reglas de acentuación no
están sujetas a la norma general. |
| |
 |
Grave o llana.
Cuando el acento recae sobre la penúltima silaba.
Siempre se acentúan Todas las palabras
graves que no terminen en n, s, o vocal ( azúcar,
acentúan) |
| |
 |
Esdrújula. Cuando el acento recae
sobre la antepenúltima sílaba. Todas las palabras esdrújulas
se acentúan (esdrújula, penúltima , pájaro, sílaba) |
Volviendo al tema principal "todos los versos han de ir acentuados
obligatoriamente en la penúltima sílaba", concluimos que
para que se cumpla la regla independientemente de la posición del
acento debemos sumar o restar sílabas en el cómputo total del
verso de la siguiente forma;
| |
 |
Si la última palabra es aguda. Se
suma una sílaba (jardín - jar - din + 1). Así el acento
recae sobre la penúltima sílaba. |
| |
 |
Si la última palabra es
grave. Se deja como está (azúcar -a - zú - car). Así
el acento recae sobre la penúltima sílaba. |
| |
 |
Si la última palabra es esdrújula. Se
resta una sílaba (pájaro - pá - ja - ro - 1). Así el
acento recae sobre la penúltima sílaba. |
.
El diptongo
Vocales abierta y vocales cerradas
E l diptongo es un grupo de dos vocales distintas que se
pronuncian dentro de la misma sílaba: vien - to, a - cei - te, cau
- sa, sua - ve, hue - ve - ra. Desde el punto de vista fonético,
en español pueden dar lugar a diptongos las siguientes
combinaciones vocálicas:
una vocal abierta (a, e, o) seguida de
una vocal cerrada (i, u) átona;
una vocal cerrada átona seguida de
una vocal abierta; y una vocal cerrada seguida de otra vocal
cerrada distinta (es decir, las secuencias iu o ui): aula, cuadro,
cantáis, peine, androide, justicia, cielo, función, ciudad,
descuido, vacuo. Aunque, en el habla, la secuencia de dos vocales
abiertas —especialmente cuando ninguna de ellas es tónica
(petróleo, raedera)— puede articularse como diptongo, esta
combinación vocálica se considera siempre hiato (® hiato, 1) desde
el punto de vista normativo.
|
|